ODA A LUZ-BELL

ODA A LUZ-BELL

Tú fuiste su gemelo.
La abierta herida en su costado.
Y aquel no soportaba
la visión de si mismo reflejada
en tus Ojos de clarísimo mar
Como ladino amante despechado
te arrojó de su lado.
En el lejano exilio decidiste
abrir la pepa del conocimiento.

Ya deyecto. Olvidado. Ya sin alas
con la in-saciada sed de los
desiertos sobre los secos labios
vigilado que fuiste.

Oh clara Luz Osada.

Y entregado a ti mismo
y al abismo sin fondo
fuiste el hijo de Titanes
Y Dioses ultrajados.
y el jardín de lo Oculto
se reveló a tus parpados.

angel
El ángel caído de Madrid

Más El no estaba ajeno
a tus designios.
La libertad increada
que sembrara, fue su sombra y su pena.
La abierta herida
que sangraba de su seco costado.
El infierno de Dios sobre esta tierra.

Más tú multiplicabas tus deseos.
Los desiertos tornaban-sé vallados.
La mar multiplicaba peces. La tierra trigo
. Y el sutil tentador transfigurado
Fue su carne en tu carne:
“Sed a no malo” tú exclamaste.

Ya olvidado de todo.
¡Ay! perseguido por la iracunda
saña de aquel. Tu mismo hermano.

Y olvidado de todo fuiste reo.
De nuevo el mundo fue tu cárcel.
Y expurgaste inocente aquella sangre
con finitud y pánico.
Ahora el mal triunfaba.
Triunfaba Dios sobre LUZ-BELL 
El hombre. Solo un ángel vencido.
Derrotado por la envidia del Otro.
De su hermano.


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