UN VIAJE POR LOS SIGNIFICADOS DEL COLOR AMARILLO

 

Desde que tengo uso de razón, asocio sin elegir conscientemente, las vocales con determinados colores. La i para mí representa el amarillo y hace ya muchos años que es el color que prefiero. Lo siento como un baño de calidez y vida.

Una amiga escritora en más de una oportunidad me pidió que le presentara un libro suyo (siempre de poemas). Tal fue la sensación placentera que me invadió siempre, que no pude dejar de asociarlos con este color. Un día le dije: “escribes libros amarillos”. Ella nunca olvidó ese comentario y hasta me dedicó un poema de su autoría en público que hablaba de “libros amarillos”. Decidí hacer un pequeño ensayo, entonces.

Escribir sobre este color es escribir sobre la luz. Ningún otro la contiene tanto. Es el más claro de todos los colores vivos. Se relaciona con el blanco, que tiene una función derivada de la solar, de la iluminación mística; como amarillo purificado es el color de la intuición y del más allá, en su aspecto afirmativo y espiritual.

Es primario, o sea que no es mezcla de ninguno. Sin embargo, puede cambiar fácilmente. Una gota de rojo lo convierte rápidamente en naranja; una de azul en verde y el negro lo asfixia. Por eso es un color contradictorio y también lo son sus significados. Representa el optimismo, pero también el enojo, la envidia y los celos. Puede evocar rituales como el satanismo al ser del color del azufre. Pero también se relaciona con la iluminación, el entendimiento, la idealización. Psicológicamente con el deseo de ser libre. Provoca serenidad y ánimo, ya que es el color del sol (aunque el sol no tiene color) y de la amabilidad.

Contradiciendo esto, se lo une a la traición y a algunas enfermedades. Kandinski, pintor ruso, dice: “el amarillo tiene tal tenencia a la claridad, que no puede haber un amarillo muy oscuro. Se puede decir, pues, que hay una afinidad profunda, física, entre el amarillo y el blanco.” Es el más ardiente y expansivo. Presente en el sol, fuego y la arena. De allí que nos traiga fuerza, deseos de vivir. Si es apagado, se trata de un falso dorado y tiene connotaciones negativas. Si tiende al dorado brillante es la luz, calor y energía.

Tiene un efecto óptimo desde lejos y por eso fue adoptado internacionalmente como el color de las señales de advertencia y el de los taxis. En la naturaleza lo llevan algunos animales en su pelaje o plumas para encontrarse más fácilmente.

Desde el punto de vista de la psicología, su preferencia denota una personalidad jovial, abierta, espiritual y libre. Rechazarlo, significa aislamiento y temor a los cambios.

Zoroastro (Zaratustra), a quien se le atribuía sabiduría divina, significa astro de oro brillante, astro vivo, liberal.

El Om, verbo divino de los tibetanos, tiene por calificativo “zere”, que quiere decir dorado.

El uso del término “amarillo”, en  nuestro idioma, data del año 1073.

Borges nos dice: “Hay un color que  no me ha sido infiel: el amarillo”. A pesar de su ceguera, podía captarlo. En su obra, en reiteradas ocasiones, lo toma como recurso. En el teatro Coliseo de Buenos Aires, en 1977, nos dijo que en su ceguera aún percibía ese color, el cual también tiene que ver con algunos de sus textos de la serie “ El oro de los tigres”, dice: “Hasta la hora del ocaso amarillo/ cuántas veces había mirado/ al poderoso tigre de Bengala”. En su relato “El otro”, también lo utiliza para referirse a su ceguera. Por nombrar otro escritor entre los tantos que podríamos dentro de este tema, traigo a Juan Ramón Jiménez con su poema “Primavera amarilla”. Aquí reitera el uso del adjetivo en cuestión, así como otros que lo denotan: “Guirnaldas amarillas exaltaban/ los árboles; el día/ era una gracia perfumada de oro/ en un dorado despertar de vida./ Entre los huesos de los muertos/ abría Dios sus manos amarillas”.

En el terreno de la pintura podemos nombrar a Van Gogh. En las cartas a su hermano Teo, escritas durante veinte años, hace mucha referencia a los bosques, los árboles y la naturaleza. “Debajo hay un borde  nebuloso de verdura y una redecilla de pequeños troncos y de flores amarillentas. Me ha impresionado la armonía de verde, rojo, negro, amarillo”… “el suelo está cubierto como de un tapiz de una espesa capa de hojas anaranjadas y amarillas caídas”…“El primer plano, sobre todo, está  muy empapado de mechones de zarzas que tienen reflejos amarillos”. Para su cuadro “Los girasoles” usó el amarillo cromo, lo que les da su color esotérico. Este color representaba su mundo interno y su casa en Arlés tenía pintada su fachada de amarillo, color que predomina en todos sus últimos cuadros llenos de luz y vitalidad.

Hay diferentes amarillos pictóricos. Un pigmento, hoy en desuso, llamado amarillo indio, era producido a partir de la orina de ganado alimentada únicamente con hojas de mango. En los siglos XVI Y XVII se apreciaba mucho.

En Asia es el símbolo de la felicidad y la cultura, aparte de fuente de vida, pero no en todos los lugares ni épocas es así. En la Edad Media simbolizaba el destierro. Lo llevaban las prostitutas (también en la Antigua Roma), quienes debían ponerse en la cabeza un pañuelo de este color. Una ordenanza de Hamburgo de 1445 les ordenaban  llevarlo, y una ley de Leipzig de 1506  mencionaba un mantón. Las madres solteras, un gorro, los herejes, comparecían frente a la inquisición con un capote de esta tonalidad, los mendigos, los morosos y los judíos también debían usarlo. En estos últimos, la ambivalencia de este color puede dar resultados muy distintos de los esperados por las leyes. Mientras que los antisemitas de la Edad Media y del III Reich querían marcar con un estigma la raza judía por las vestimentas o la estrella amarilla, es posible que los judíos en cuestión vieran en dicho color la luz de Yahvéh.

Con el tiempo y culturalmente se va construyendo otro significado: el de la traición. Los caballeros traidores se vestían de amarillo.

En la baja Edad Media se lo va asociando con la figura de Judas y va surgiendo cada vez más una sociedad represora.

Contrariamente en heráldica representa honor y lealtad y en Europa se lo ha asociado al entendimiento.

 

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Imagen del dios Helios

 

En la Antigua Grecia se lo vinculaba a los dioses solares Helio, Apolo, Sol y los griegos representaban a sus dioses con cabellos rubios. Los hombres solían poner ungüentos para amarillear los suyos. En la  mitología griega las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides son símbolo de amor y concordia. Por más que Heracles las pueda hurtar, ellas regresan al jardín de los dioses. Gaia, la Tierra, se las ofrece a Zeus y Hera como regalo de boda; son los frutos del amor. Sin embargo, la manzana de oro es el origen de la guerra de Troya; es símbolo de orgullo y envidia.

Los chinos ven en este color la energía de la vida. El Huang He (río amarillo) es llamado así por la gran cantidad de limo que arrastra. Es para ellos el color supremo. Los emperadores chinos siempre lo usaban. La alfombra que despliegan para que transiten los soberanos no es roja sino amarilla. Para los chinos hay abismos subterráneos donde se encuentran los manantiales amarillos que conducen al reino de los muertos. El emperador amarillo, conocido en occidente por su nombre chino Huangdi es una de las figuras más importantes de la mitología china. Es considerado como uno de los iniciadores de esa civilización.

En muchas tradiciones orientales los perros tienen ojos amarillos para horadar mejor el secreto de las tinieblas y tienen las orejas teñidas de ese color y también de blanco.

Para la mitología egipcia el calor de los penetrantes rayos del sol eran como el esperma dorado de Ra. Para ellos el amarillo es el color del sol, del oro. La carne y los huesos de los dioses eran de oro puro, por eso se construían las imágenes con ese metal. Las imágenes y relieves de las divinidades también se pintaban en tonos amarillos en la piel. Incluso los sacerdotes dedicados a la momificación se pintaban la piel de este color. Para los egipcios representaba la perfección. Se lo usaba mucho en los enterramientos y era el color de las estrellas representadas en los techos de los santuarios y de las tumba. Simbolizaba el oro, la inmortalidad. Era el color de los faraones después de la muerte.

En la cosmogonía mejicana el amarillo de oro es la nueva piel de la tierra. Se asocia al misterio de la primavera. En las fiestas primaverales los sacerdotes se vestían con las pieles de las víctimas pintadas de amarillo, víctimas destinadas al suplicio para calmar a la divinidad de las lluvias primaverales: Xipe Topec Nuestro Señor el Desollado.

Los mayas asociaban el Sur con el color amarillo y significaba el nacimiento del hombre, las ideas acertadas y la vida. Es la madurez, la semilla, la riqueza y la enfermedad  si la semilla no germina. Es savia que persiste en el tiempo, agua santa, luz que sana, ayuda a la trasmutación y a la psique. Representa la persistencia de la vida. Con respecto a sus rituales y religión, el color estaba asociado a los hechiceros y adivinos.

Contrariamente a los mayas, los aztecas asociaban el Sur a los mundos inferiores; para ellos el amarillo es el color del Sur. Cuando se va el verano, la tierra se amarillea y anuncia el acercamiento de la muerte. También pensaban que las almas de los guerreros muertos volvían a bajar a la tierra en forma de colibríes o mariposas.

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                                  El nacimiento del dios Colibrí

 

Consideraban al colibrí como el autor del calor solar y asociado, por ello, al amarillo. Nuevamente vemos la contradicción del color, porque los aztecas también lo atribuyeron a los dioses. En el panteón azteca, Huitzilopochtli, el guerrero triunfador, dios del sol del mediodía, está pintado parcialmente de amarillo.

Este color también fue atribuido al dios Sol de los Incas.

En el cristianismo, representando a Jesús, también encontramos al sol. En la religión católica hay una presencia solar magnificada en las iglesias y en la liturgia, que celebra el encantamiento del día. Se asocia también al adulterio cuando se rompen los vínculos sagrados del matrimonio, a imagen de los lazos sagrados del amor divino, rotos por Lucifer. Los laureles verdes de la esperanza humana se recubren con el amarillo áureo del poder divino y en España, el domingo de Ramos se celebra con palmones amarillos.

En el tantrismo búdico, este tono corresponde al centro raíz y al elemento tierra y a la naturaleza solar.

En Persia se consideraba un dios solar al dios Mitra y se lo asociaba al amarillo.

En el Islam posee una virtud mágica: el azafrán debe sus propiedades profilácticas a su color y es el color simbólico de la sabiduría.

El sufí ( sufismo: doctrina religiosa del islamismo), Abd al – Karim al Jili escribió “El hombre perfecto”. Aquí declara que los místicos han visto los siete cielos que se elevan por encima de las esferas de la tierra, del aire, del agua y del fuego. El Cielo de Venus, creado de la naturaleza de la imaginación, Morada del Mundo de las Similitudes, tiene su color correspondiente: el amarillo. El mismo autor, describe los siete limbos de la tierra. Uno de ellos es  la Tierra de la Naturaleza, al que corresponde el amarillo azafrán, lugar habitado por los Jinns incrédulos. Según el método del Dhikr (donde se repiten palabras en un estado espiritual y de adoración profundo y así se hace la invocación del nombre divino), se contemplan los centros sutiles del ser humano asociándoles las luces correspondientes: la luz del corazón es amarilla. Los sufis pueden realizar un viaje hacia el interior de sí mismos, donde recorren los llamados centros sutiles (canales de energía, centros vitales). La luz del espíritu, asociada a David (rey israelita, “el amado de Dios”), es de color amarilla.

En la fisiología sutil, la luz del espíritu (David) es la luz del espíritu.

Muchos indios de América del Norte hacen asociación de colores a determinados sectores cósmicos: para ellos el Norte es amarillo. Para muchos de Tierra del Fuego, el hombre ocupa el centro de una esfera ideal. Allí los cuatro vientos están representados por cuatro colores simbólicos. El amarillo corresponde a la roca, a las montañas rocosas donde el sol se pone, morada occidental del Trueno y de los muertos.

Los indios cherokis lo asocian con el fuego de la sabiduría sagrada que permite transformarla en realidad concreta. Los navajos consideraban al amarillo como símbolo del ocaso del sol. Para los indios Pueblo tenía un simbolismo cósmico: el maíz.

Desde el punto de vista de la astrología está asociado con el signo de Géminis, Leo (amarillo oscuro), Tauro (amarillo ocre) y Virgo. Según esta ciencia hay colores favorables y desfavorables. En el Renacimiento se desarrolló un simbolismo en relación a los planetas. El sol representaba el amarillo y el oro, que significaba prestigio, virtud y majestad.

Estoy segura de que los colores tiene mucha importancia en la vida de las personas sensibles. Recuerdo que Dalmiro Sáenz decía que él hacía pintar las paredes de negro para que entre la luz. Yo siempre hago pintar las paredes de  mi casa de amarillo claro para sentir que estoy dentro del sol.

Para mí, amarillo significa calor, vida, eternidad.

 

Bibliografía:
“Diccionario de símbolos” Jean Chevalier- Alain Gheerbrant
“Diccionario de símbolos” Juan Eduardo Cirlot
Internet

 

 

 

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EL PERRO, PEREGRINO DEL AMOR INCONDICIONAL Y LA VIDA

Hay una raza, dentro de los mamíferos, que desde tiempos muy remotos, tiene con la especie humana lazos muy fuertes. Hablo puntualmente de la raza canina.
El perro, con su apego y ternura ha conquistado el corazón de toda persona sensible. Su lealtad, fidelidad y compañerismo, no tienen parangón; es el lobo domesticado, los “dingos” salvajes que dejaron de serlo, el chacal que los precedió. Desde la época prehistórica, el hombre le dio cobijo en su cueva, lo alimentó y fue ayudado por él en muchas actividades. Perro y hombre, desde el neolítico, son amigos inseparables.
Hécate, diosa que desciende de titanes (además representando en una carta del tarot a la luna), tiene poder sobre la tierra, el cielo y el mar. A ella se asocian los perros de pelo oscuro que la acompañan en sus travesías. Junto a ellos, hace valer el derecho del alma a vagar en terrenos misteriosos. Juntos, también defienden a los indefensos.
El perro tiene su propio lenguaje. Los ladridos pueden tener diferentes sonidos y, por lo tanto, distintos significados. Quien ha observado de cerca a estos animales, no puede dejar de percatarse de las variadas formas en las que se hacen entender. Nos hablan y muchas veces no somos capaces de comprenderlos. Son seres sociales, juguetones; protegen, son desinteresados y nada rencorosos. Es inexacto cuando los “dueños” consideran venganza alguna conducta llevada a cabo porque los dejaron solos. Los perros se angustian, rompen por eso cosas u orinan en lugares no habituales. Son más dignos de amor que el propio humano. Se comunican y tienen una gran percepción sensorial. Perciben las tormentas de antemano, los sismos, posible muerte de alguna persona conocida, enfermedades. Por esto y mucho más fueron considerados un enlace entre lo físico y lo psíquico.
Tanto los celtas, los romanos, egipcios, griegos, lo consideran guardián sagrado de otros mundos.
En la Roma Augusta de los Césares era siempre un perro el austero guardián del Templo de Esculapio.

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Anubis, dios egipcio, tiene la cabeza de chacal (perro salvaje del desierto) y es el encargado de asegurar la transición de la vida física en la tierra a otros mundos. Protege, guía y es leal. En Egipto la bilis del perro negro era usada para limpiar y fumigar.
Los griegos nos hablan del “Can Cerbero” que tiene numerosas cabezas y vigila los infiernos cuidando que no entre ningún vivo y que los muertos no salgan de él. El perro está consagrado, para ellos, al dios Ares y es la parte luminosa del lobo, que es quien acompaña a Apolo.
El simbolismo del perro en los celtas es el heroísmo. Encarnan el valor y la tenacidad. También la curación, asociado a Nodens, dios celta de las aguas nutricias y curativas.
Es el símbolo del dios de la medicina: Asclepio. Se lo relaciona con la diosa Diana y se lo consagra a Vulcano, dios del fuego.
Muchas culturas de Europa y Asia lo asocian con la cosecha y la siega.
Los nativos americanos veían en el perro la ayuda y la sabiduría. Sin embargo, algunas tribus del sur y centro de América se los comían como señal de respeto a la naturaleza (cuesta entenderlo, pero así sentían).
Pienso que es muy posible que esta conducta obedeciera a querer incorporar todos los atributos del perro, tal como ha sucedido entre ciertas tribus caníbales enemigas, que se devoraban entre sí para obtener las fuerzas del oponente. Para estos nativos americanos el perro era un tótem importante y lo incorporaron a su zodíaco (los mayas y los aztecas).

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Los japoneses lo asocian como un protector de los niños.
Los chinos lo tenían como símbolo de la amistad. Un guardián de los espacios sagrados es el legendario perro Fu, que encarna también el concepto de protección (el perro Fu es una criatura que posee mezcla de perro y león y se encuentra en varias entradas de
los templos budistas. El perro Fu chino es también llamado “León de Buda”). Es símbolo de buena suerte y de prosperidad. Lo incorporan al zodíaco. En la astrología china tiene un año simbólico ya que llegó en el lugar número once a la llamada del Gautama Buda. Se considera un animal de tendencia “yin”, lo que significa que está cerca de la reflexión útil y lejos de la acción estéril.
Para los árabes significa la corrupción y lo bajo, pero también la fidelidad y la honestidad. Esta contradicción se encuentra, además, en el medioevo, donde se lo consideraba el símbolo del pecado y de las buenas costumbres.
Los perros figuran en variadas mitologías como guardianes del infierno. En Babilonia se enterraban amuletos de perro debajo del umbral para guardar a los que allí vivían. En la mitología británica y celta resalta entre los lebreles del infierno o lebreles del arcángel Gabriel cazando almas condenadas a través del cielo.
Los perros de Artemisa mataron a Acteon por ver desnuda a la diosa.
El zoólogo Konrad Lorenz, excelente estudioso del comportamiento animal, premio Nóbel de Medicina 1973, observó, entre tantas otras conductas, que el perro capta actos humanos inconscientes que hacen que él sepa de antemano lo que vamos a hacer, por ejemplo, sacarlos a pasear o salir sin ellos de la casa. Dijo este sabio: “El vínculo con un perro es el más duradero de esta tierra”. Agrego que es el más puro y sincero.
Desde la alquimia se lo asocia a Mercurio, porque este se fusiona muy fácilmente a otros metales, lo que alude a los lazos que se unen sin problema y a todo lo que sea armonía. Es el símbolo de inteligencia y flujo fácil a través de los procesos de transmutación.
Mucho más podría decirse sobre el perro, símbolo viviente de la amistad incondicional, símbolo del Amor con mayúscula. No me extenderé demasiado pero no quiero cerrar este artículo sin mencionar textual el epitafio que el gran escritor Lord Byron dejara sobre la tumba de su perro, a quien amó más que a nadie y a quien cuidó hasta el último momento de su corta vida (cinco años), vida que le arrebató la rabia.
Dice :”Aquí yacen los restos de alguien que poseyó belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, coraje sin ferocidad y todas las virtudes del hombre sin sus vicios, Este elogio, que sería adulación inmerecida si estuviera inscripto sobre cenizas humanas, no es más que un justo tributo a la memoria de Boatswain, un perro que nació en Terranova en mayo de 1803 y murió en Newstead el 18 de noviembre de 1808.
Cuando un orgulloso hijo de la raza humana retorna a la tierra, desconocido para la Gloria pero ayudado por su nacimiento, el arte del escultor agota las pompas del dolor y urnas llenas de hechos registran el nombre de quien yace debajo. Encima de la tumba se ve no quien fue, sino quién debió ser. Pero cuando el pobre perro, en vida del amigo más fiel, el primero en dar la bienvenida, el primero en defender, cuyo honesto corazón es propiedad de su dueño, que trabaja, que pelea, vive, respira sólo por él, cae sin honores, desconocidos sus méritos, el alma que poseyó en la Tierra le es negada en el Paraíso. Mientras el hombre, vil insecto, espera ser perdonado y reclama para sí un Paraíso exclusivo. Hombre miserable inquilino de nuestro mundo, degradado por la esclavitud o corrompido por el poder, quien te conoce bien debe evitarte con desagrado, masa envilecida de polvo animado. Tu amor es lujuria, tu amistad trampa, tu lengua hipocrecía, tu corazón engaño, vil por naturaleza, ennoblecido sólo por el nombre, cualquier bestia gentil puede hacerte sonrojar por la vergüenza. Tú, a quien el azar ha traído ante esta simple urna, sigue de largo, ella no se levanta en honor a nadie a quien quiera llorar. Estas piedras se levantan para señalar los restos de un amigo; sólo uno conocí y aquí yace.”
Personalmente afirmo que el perro ayuda a vivir, enseña a hacerlo de acuerdo a la naturaleza. Afirmo que ama sin reparos y ese amor es el más puro sobre la faz de la tierra.

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